Del “me lo pierdo” al “me da igual”
FOMO y JOMO se han convertido en dos formas opuestas de vivir el tiempo en plena era de las notificaciones constantes. Mientras el FOMO alimenta el miedo a perderse algo y empuja a decir que sí a todo, el JOMO reivindica la alegría de elegir qué no hacer y disfrutarlo sin culpa. El texto explora cómo ambos conceptos afectan a la salud mental, la gestión de la agenda, las relaciones sociales y la manera en que definimos el éxito personal, proponiendo ideas prácticas para pasar del piloto automático ansioso a una vida más deliberada y tranquila.




























